Laguna Verde
A solo 1,5 kilómetros de Ensenada, escondida en el bosque al pie del Volcán Osorno, se encuentra la Laguna Verde, un pequeño tesoro dentro del Parque Nacional Vicente Pérez Rosales.
Su característico color verde no proviene de los glaciares, como en otros lagos de la zona, sino de diminutas microalgas que viven suspendidas en el agua (Cryptomonas ovata y Melosira granulata, según el folleto de senderos de Puerto Varas). En primavera el color es todavía más intenso. Desde su orilla se abre una vista imponente del Osorno reflejado en la laguna.
Hasta hace algunas décadas se podía nadar en ella; hoy la laguna y su entorno están protegidos por su valor natural. Un par de senderos cortos y llanos —aptos para toda la familia, algunos incluso para sillas de ruedas— la rodean entre la flora y la fauna típicas del bosque templado. Un rincón realmente de ensueño.
Un detalle curioso: cuando el nivel del agua baja, los bancos de arena llegan a separarla del lago Llanquihue, dejándola por un tiempo como una laguna independiente.
Cómo llegar: son unos 1,5 kilómetros desde Ensenada, y el sendero principal tiene alrededor de 800 metros de ida. Plano, corto y a la sombra del bosque: se hace con niños, sin apuro y sin equipo. La entrada es **gratis**. En el sector hay oficina de CONAF, así que ahí mismo se pueden consultar los horarios y el estado de los senderos.
Como está dentro del parque, valen las reglas de siempre: quedarse en los senderos, no hacer fuego, no entrar con mascotas y llevarse de vuelta toda la basura.
El Sendero Los Pilleyos da la vuelta a la laguna, baja a la orilla del lago y sube por un tramo de rocas volcánicas: media hora con mucho que descubrir en el camino.
