Pudú
Pudu puda
El ciervo más pequeño del mundo vive acá, en el bosque que rodea Ensenada. Un pudú adulto llega apenas a los 40 centímetros de altura y pesa lo que un perro chico. Es tímido, silencioso y solitario: se mueve por túneles que él mismo abre entre la quila y los helechos, y casi siempre se le ve de a uno.
Come hojas, brotes, cortezas y frutos del sotobosque, y para alcanzar los brotes altos se para en dos patas o se sube sobre troncos caídos. Cuando se asusta ladra — un sonido corto y ronco que sorprende a quien no sabe que viene de un animal tan chico.
En esta zona su mayor amenaza no son los pumas sino los perros sueltos: un pudú no puede correr rápido ni lejos, y las jaurías domésticas son hoy la principal causa de muerte. También lo afectan los atropellos en la ruta y la pérdida de bosque nativo. Está clasificado como Vulnerable.
Si encuentras un pudú herido o acorralado por perros, se avisa a CONAF o al SAG; no hay que intentar criarlo.
