Güiña
Leopardus guigna
El gato salvaje más pequeño de América vive en estos bosques y casi nadie lo ha visto. Pesa entre uno y medio y tres kilos — menos que muchos gatos de casa — con la cola gruesa y anillada y el pelaje moteado. Hay individuos completamente negros, y no son raros.
Caza sobre todo de noche y al atardecer —ratones, aves, lagartijas e insectos—, aunque las cámaras trampa instaladas acá la han registrado también a plena mañana. Trepa bien y pasa buena parte del tiempo en los árboles. Necesita bosque nativo con sotobosque espeso, y por eso desaparece donde el bosque se abre o se fragmenta.
Su mala fama en el campo viene de que a veces entra a los gallineros. Eso la ha hecho perseguir y matar durante generaciones, aunque la solución real es cerrar bien el gallinero de noche: una güiña no vuelve donde no puede entrar. Está clasificada como Vulnerable, y matarla está prohibido por la Ley de Caza.
Es uno de los animales que aparece en los registros con cámaras trampa hechos acá en Ensenada — prueba de que sigue estando, aunque no se deje ver.
