Zorro culpeo
Lycalopex culpaeus
El más grande de los zorros chilenos, y el que uno se encuentra sentado al borde del sendero mirando pasar a la gente. Se reconoce por las orejas y las patas de color rojizo, el lomo gris veteado y la cola muy peluda con la punta oscura.
Es oportunista: come roedores, liebres, aves, insectos, carroña y también frutos del bosque — en verano se le encuentran semillas de maqui y murtilla en las fechas. Caza sobre todo al amanecer y al atardecer, pero donde hay gente se acostumbra rápido y se le ve a cualquier hora.
En Ensenada también vive el zorro chilla (Lycalopex griseus), más chico y más gris, con una mancha oscura en el mentón y otra en el muslo. Si el zorro que viste era claramente más pequeño y sin tonos rojizos, era un chilla.
Y una cosa importante: no hay que darles comida. Un zorro que aprende que las personas significan comida pierde el miedo, se acerca a las casas, entra en conflicto con los perros y termina mal. Verlo de cerca es un regalo; alimentarlo es hacerle daño.